Los Hermanos

San Juan Bautista de La Salle fundó un «Instituto de Hermanos de las Escuelas Cristianas» para la educación humana y cristiana de los niños y jóvenes. De aquí viene la denominación de Hermanos. Algunos pensaban que sería mejor llamar Maestros de las Escuelas Cristianas, pues no. El Fundador decidió que se llamasen «Hermanos», pues quería que cada Hermano se sintiera hermano de todos: de los otros Hermanos y hermanos mayores de los alumnos; esto quiere decir que quería que fueran cercanos a los alumnos para «moverles el corazón» para el bien.

Y, ¿qué es un Hermano? El Hermano es un religioso, que vive desde la fe su proyección educadora. La vive en una comunidad de Hermanos. Por lo tanto, trata de integrar en el curso de su vida elementos de «consagración – comunidad – misión». Y como Hermano le es esencial y fundamental el sentido de fraternidad.

El Hermano continúa constantemente su formación a lo largo de su vida teniendo en cuenta la evolución de los tiempos, con diferentes sesiones de formación, incluso internacionales que se realizan en Roma y en otros lugares en varios países. Esto le permite encontrarse con Hermanos de diferentes culturas y constatar que participan de la misma identidad con diversidades enriquecedoras.

Hoy, el Instituto de La Salle está extendido en los cinco continentes, en 82 países. Esto hace que el espíritu de asociación, que es característico de los Hermanos, se ejercite con comunicaciones personales e institucionales a nivel de todo el Instituto, lo que representa un enriquecimiento.

Rasgos que distinguen a un Hermano: Primero de todo, es Hermano porque ha sentido una llamada de Dios, una vocación a ser religioso Hermano. Por tanto, la referencia a Dios es el punto de partida y el principio vital de su existencia; lo expresa con la oración personal y con la comunidad, de una manera especial con la Eucaristía de cada día. Desde esta experiencia fundamental de Dios se dedicará plenamente y con entusiasmo a la misión educativa que le es propia.

En segundo lugar, cree que vale la pena la educación de los niños y jóvenes y le representa una responsabilidad la de educar a las futuras generaciones, que promete ejercer con plena dedicación y generosidad en la escuela, con la catequesis, la animación juvenil y con preferencia a los más desfavorecidos, necesitados y pobres.

En tercer lugar, toma conciencia del significado de fraternidad que supone la denominación de Hermano, vivida por la alegría y ayuda que le supone la vida comunitaria. Se debe considerar el hermano mayor de los alumnos, lo que lo hará feliz estando cercano y presente con los jóvenes y viviendo para ellos. Esto le supondrá unas actitudes de optimismo, de alegría y gozo, de amabilidad, de respeto, de comprensión y de dedicación a las necesidades de los jóvenes. De esta manera inspira confianza.

En síntesis, dentro de los contenidos de la misión del Hermano le es propio la atención a los pobres, el vivir y anunciar el Evangelio, estar centrado sobre las necesidades de los alumnos, preparar el futuro de los alumnos y también tener sentido de participar en la misión de la Iglesia.

Y, ¿cómo se convierte alguien en Hermano? Es una elección que ha hecho la persona en su juventud o más tarde. Se empieza por sentir un atractivo por la vida de Hermano, una vocación. Habiendo consultado y discernido ingresa en una comunidad de formación en etapas de postulantado, noviciado y posteriores estudios religiosos y civiles, durante 8 o 9 años, que le permiten, por un lado, comprender en qué consiste el carisma lasaliano, y por otra, darse cuenta si, de verdad, es su camino. Pasados unos años de preparación y de formación se ratifica con unos compromisos de votos temporales y después de haberse asegurado emite los compromisos definitivos con los votos perpetuos. Con la formación recibida el Hermano debe sentirse gozoso de dedicar su vida con toda con plenitud y generosidad a la infancia y a la juventud.

Desde la fundación del Instituto es esencial un espíritu de ASOCIACIÓN, de «juntos y por asociación» entre todos los Hermanos y con proyección con los educadores / as y personal administrativo; esto quiere decir sentido de pertenencia institucional y de cohesión entre todos en bien de la obra lasaliana como obra de la Iglesia. El Hermano hace voto de asociación sintiéndose corresponsable y disponible para ir a cualquier lugar.

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