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Carácter Propio

El Carácter Propio recoge nuestros principales rasgos de identidad, donde se expresa nuestra voluntad de mejorar la sociedad a través de la educación y donde se recogen los principios que dan sentido a nuestra misión como educadores y educadoras. Pretende ser, sobre todo, una invitación para que toda la Comunidad Educativa se sienta implicada en la educación de los niños y de los jóvenes.

Nuestros centros toman su nombre de San Juan Bautista de La Salle, el cual, a finales del siglo XVIII, se asoció con unos maestros para mantener unas escuelas dedicadas a los niños pobres que estaban marginados de aquel sistema. Con ellos, fundó el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Servimos a la infancia y a la juventud

De La Salle nos enseñó a descubrir las necesidades de los niños y jóvenes, especialmente de aquellos que se encontraban desamparados, sin escuelas ni maestros, resignados a ser “ignorantes y miserables”, en expresión de La Salle. De la comprensión de la necesidad, pasó a la acción por medio de las escuelas, desde donde dio impulso a una misión que hoy día implica a todas las personas unidas en la obra de La Salle, de diversas formas, para colaborar en la misión lasaliana.

Servimos a la sociedad

La educación es una tarea colectiva que nos ha unido a todos los miembros de la comunidad escolar con un objetivo común. Las escuelas trabajan en red, manteniendo una relación estrecha con las otras y también con su propio entorno social, cultural, económico y eclesial. Pensamos que la educación es un servicio a la sociedad, que tiene como objetivo transformarla para mejorar aquellos elementos que sean necesarios.

Con una propuesta de valores

La Comunidad Educativa estimula a los alumnos para que adopten una actitud positiva, libre y decidida ante nuestra propuesta de valores, de manera que consigan orientar sus vidas con pleno sentido. Esta propuesta se concreta en:

  • Responsabilidad: enseñamos a tomar decisiones que sean coherentes con los propios valores y creencias, conscientes de su repercusión. Incidimos en la responsabilidad desde el trabajo personal, la participación en la vida escolar, el desarrollo de hábitos de orden y de puntualidad…
  •  Creatividad: contribuimos al crecimiento personal de los niños y jóvenes estimulando su capacidad de creación, ayudándoles a tener autonomía e iniciativa. Todo esto es necesario para tener un amplio campo de visisón, flexibilidad de pensamiento e interés en la construcción del proyecto personal.
  • Convivencia: en nuestra sociedad multicultural y miltirreligiosa, damos especial importancia a aspectos como: el respeto a la diversidad, la participación, el crecimiento de la amistad y el amor a la propia cultura como fuente de enriquecimiento personal y de grupo.
  • Justicia: cuidamos de manera especial que los alumnos y las alumnas aprendan, juntos, a tomar conciencia de las injusticias sociales y a comprometerse en favor de una sociedad más justa y fraterna. Queremos insistir en la importancia de la gratuidad y la solidaridad para mejorar nuestro mundo.
  • Interioridad: la educación para la interioridad, en una sociedad como la nuestra, nos lleva a potenciar la autoestima, la expresión de las vivencias y sentimientos, la capacidad de empatía, admiración, calma y silencio, el deseo de autenticidad, el agradecimiento, la sinceridad y la reflexión.
  • Trascendencia: optamos por un modelo educativo abierto a la trascendencia, porque creemos en el valor transformador de la fe y en el poder educativo del Evangelio de Jesús, vividos en la comunidad cristiana.

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